
El presidente de la Nación, a través del Decreto 888/24, elimina el Fondo Fiduciario de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (Fobosque).
Así, de un plumazo, se debilita aún más la Ley 26.331 de protección ambiental de bosques nativos, una de las principales conquistas a favor del ambiente y un instrumento potente para ordenar el territorio a través de un semáforo de usos posibles. Esta ley, además, conlleva un mecanismo de asignación objetiva de recursos (siempre escasos) para apalancar políticas de los Estados provinciales con miras a fortalecer la protección de sus bosques y contribuir con los medios de vida de las comunidades que dependen de ellos.
A través de esta norma señera se benefician proyectos de restauración, uso sostenible de recursos y conservación de la biodiversidad, siendo una de las pocas fuentes de financiamiento criollas que distintos sectores (¡mayormente privados!) pueden aplicar para obtener ayudas puntuales y mejorar así una parte de sus escenarios productivos.
Si bien desde la sanción de la ley los índices de deforestación han crecido a niveles alarmantes, lo que también interpela a las gestiones anteriores sobre sus políticas de conservación de los bosques nativos, no dejo de pensar que este decreto se convierte en el mascarón de proa de aquella intención, por el momento frustrada, que contenía la primera versión de la ley Bases: flexibilizar las transformaciones de uso de suelo en zonas sensibles.
El futuro de los bosques está signado. Una ley sin financiamiento será un testigo inmóvil e inerte de lo que hagan con su contenido.
Me pregunto: ¿qué opinaron y opinan del decreto las actuales autoridades de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación? ¿Qué planes alternativos tienen para financiar la política pública de conservación y desarrollo sostenible de los bosques? ¿No analizaron
mecanismos diferentes para ejecutar la norma y ser más eficientes? ¿Qué postura tendrá el Consejo Federal del Ambiente? ¿Cuándo empezarán a llegar las quejas de los gobernadores, especialmente del Norte Grande, si les interesa seguir conservando los bosques que los identifican?
Los temas ambientales, claves para evitar nuestro colapso como especie, figuran entre los que menos apoyos financieros reciben a nivel mundial por los Estados y por la sociedad. Por tal motivo, es imprescindible que se derogue el decreto de referencia y a partir de allí poner en marcha mecanismos más prácticos para que los fondos lleguen a destino.
El objetivo de lograr el superávit fiscal es la principal bandera política del Gobierno. Sin embargo, no es la única necesidad de una sociedad. Y el cierre de programas no es el camino para aquellas áreas y disciplinas en las que los funcionarios de turno no tengan planes de acción.
Andrés Bosso
*Escritor y conservacionista. Miembro de Honor de BirdLife International.
Fuente Perfil
Desde hace años vemos cada año como los incendios forestales aniquilan los humedales y los bosques nativos..
Ni siquiera la compra de 21 aviones hidrantes destinados para evitar eso. Yo vi a la ex presidenta anunciar por cadena nacional… (que nunca se vieron en acción y que nunca nadie dió explicaciones sobre su existencia o del dolo de su inexistencia…).
Ni la Justicia interviene para aclarar.
Quiero ver un país que luche contra la corrupción, esa que hizo que mí padre jubilado no tenga las herramientas para prevenir el cáncer.
Tal vez entonces podamos hablar de un futuro mejor con los corruptos presos y el resto de nosotros realmente trabajando para mejorar el país y no solo sobreviviendo….
Que tengan un buen día.